lunes, 3 de agosto de 2015

09/08/2015 - 19º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

19º domingo Tiempo ordinario (B)


La fe no se impone; es una gracia, un don absolutamente gratuito de Dios. Ocurre con ella lo mismo que con el amor. Los que creen y los que aman pueden dar numerosas explicaciones. Pero las «razones» para creer y para amar son de un orden totalmente distinto del puramente racional. Se puede rechazar el don de la fe y del amor, cerrarle el corazón. Pero nada ni nadie puede obligar a acogerlo. Ni siquiera Dios cuando se trata de la fe, respuesta libre a sus llamadas, compromiso personal.
Jesús no trata de convencer por la fuerza de los argumentos a los que lo critican cuando dice: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo». Los remite a la experiencia de sus padres, alimentados con el maná durante los cuarenta años del éxodo, ese inolvidable milagro cotidiano conmemorado con ocasión de la Pascua anual. Ellos saben que este alimento celeste permitió la supervivencia del pueblo mientras estuvo peregrinando por el desierto, pero fue al mismo tiempo una prueba para su fe. Fueron muchos los que murmuraron contra Dios y contra Moisés, su enviado. Lo que Jesús dice de sí mismo, que es «el pan vivo que ha bajado del cielo», es ciertamente excesivo en comparación con lo que hasta entonces se había oído. Pero el recuerdo de las maravillas realizadas en otro tiempo por Dios y la esperanza de otras aún mayores, la espera de un nuevo Moisés, de un profeta superior al mismo Elías, deberían haber movido a los oyentes de Jesús, al menos, a escucharlo atentamente. En cualquier caso, él no se detiene en recriminaciones. Pasando de una afirmación a otra, cada vez más clara y explícita, continúa su discurso sin restar nada a lo que había empezado a decir, sin suavizar ni edulcorar de ningún modo el sentido y el realismo de sus palabras.
San Juan las ha recogido sin duda para que los cristianos se impregnen de ellas, las mediten, escruten sin cesar su insondable riqueza y confronten su fe con esta revelación sobre el pan de vida. Se percibe en estas páginas un resumen de la enseñanza del apóstol a los fieles reunidos para celebrar la cena del Señor. Sea como fuere, hoy esta página del evangelio se proclama en la asamblea que celebra la eucaristía, «misterio de la fe», viático para el camino hacia el monte del encuentro con Dios, sacramento del amor a imitación de Cristo, que nos amó hasta entregarse por nosotros.

PRIMERA LECTURA

El desierto, cuarenta días, un pan que viene del cielo y que da fuerzas para llegar hasta el monte del encuentro con Dios: son detalles que hacen pensar en el éxodo y en el maná. Además, Elías, profeta sin igual, es considerado en los dos testamentos como precursor y figura del Mesías.

Con la fuerza de aquel alimento caminó hasta el monte de Dios.

Lectura del libro primero de Reyes. 19, 4-8.

En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino, y al final se sentó bajo una retama, y se deseó la muerte diciendo:
- Basta ya, Señor, quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres.
Se echó debajo de la retama y se quedó dormido. De pronto un ángel lo tocó y le dijo:
- Levántate, come.
Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y una jarra de agua. Comió, bebió y volvió a echarse. Pero el ángel del Señor le tocó por segunda vez diciendo:
- Levántate, come, que el camino es superior a tus fuerzas.
Se levantó Elías, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta el Horeb, el monte de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO

Las palabras se agolpan en los labios del creyente al proclamar su agradecimiento a Dios: bendecir alabar ensalzar al Seño, gustar su bondad.

Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R
Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Mi alma se gloría en el Señor:
ue los humildes lo escuchen y se alegren. R

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor y me respondió;
me libró de todas mis ansias. R

Contempladlo y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.  R

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles, y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R

SEGUNDA LECTURA

Fidelidad al Espíritu recibido en el bautismo, imitación de Dios y de Cristo, cuya obra entera está inspirada en el amor: esta es la moral cristiana.

Vivid en el amor, como Cristo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4,30-5,2

Hermanos:
No pongáis triste al Espíritu Santo. Dios os ha marcado con él para el día de la liberación final.
Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave olor.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 6,51

Aleluya. Aleluya.
Señor Jesús, tú procedes del Padre:
el que cree en ti tiene vida eterna. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
—dice el Señor—;
el que coma de este pan vivirá para siempre. Aleluya.

EVANGELIO

Jesús no entra en discusión con aquellos a quienes escandalizan sus palabras. Les recuerda las promesas pronunciadas por los profetas y lo que la Escritura dice del maná, el pan bajado del cielo. De este modo pretende, no convencerlos por medio de argumentos irrefutables, sino lograr que se interroguen honradamente, sin prejuicios, sobre el sentido del «signo» de la multiplicación de los panes y sobre su verdadero origen. Porque es el Padre quien da la gracia para admitir sin reticencias sus palabras. Apela a su fe cuando proclama: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; yo soy el pan de la vida; el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 6,41-51

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
- «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Jesús tomó la palabra y les dijo:
- «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: 'Serán todos discípulos de Dios'.
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


lunes, 27 de julio de 2015

02/08/2015 - 18º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

18º domingo Tiempo ordinario (B)


El domingo pasado se celebró el banquete del Señor ante el gran fresco de la multiplicación de los panes. Era en un lugar desierto. Jesús, «sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey», después de haber dado de comer a la multitud, se retira otra vez a la montaña él solo. Hoy nos encontramos en los alrededores de Cafarnaún, donde la gente ha acabado encontrando a Jesús y a sus discípulos. Se entabla un diálogo. Hay que escuchar las frases que se intercambian, no pensando en los otros, en los de otros tiempos o en los de hoy, sino en uno mismo, y preguntándose con honradez: «Estas palabras que pronuncia Jesús respondiendo a las preguntas que se le plantean, ¿no irán dirigidas a mí?».
La primera lectura invita a interrogarse sobre las razones profundas de nuestra presencia aquí, en esta iglesia. ¿Qué hemos venido a buscar de verdad? ¿Qué esperamos verdaderamente de la participación en esta celebración? No se trata de dar respuestas prefabricadas, aprendidas. Cada uno tiene que situarse personalmente ante la palabra de Jesús, que proclama la prioridad absoluta del alimento que sólo él, el Hijo marcado por Dios con su impronta en el momento de su bautismo en el Jordán, puede dar.
La obra que Dios quiere es que creamos en el que él ha enviado, Todo lo demás, los trabajos y las obligaciones cotidianas de todo tipo, así como lo que se denomina las «prácticas religiosas», debe considerarse y hacerse desde esta perspectiva, en función de esta fe. Hay que reconocer que se trata de una exigencia inaudita, porque implica un compromiso total, en todo momento y en toda circunstancia. Para saber cómo realizar esta «obra que Dios quiere», y lo que exige en concreto, hay que mirar a Jesús, esforzarse en imitarlo lo mejor posible. Sólo él puede enseñamos a «renovamos en la mente y en el espíritu», y a no andar «en la vaciedad de los propios criterios», que no se elevan más allá de las realidades terrenas, de la experiencia y las satisfacciones inmediatas. El es el modelo perfecto de «la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas». El se ofrece como alimento para que nosotros vivamos de su misma vida.
El que viene a él no pasará hambre, y el que cree en él nunca pasará sed. Fuera de él, nada puede saciamos.

PRIMERA LECTURA

El éxodo es el acontecimiento fundante del pueblo de Dios y de su fe. Esta epopeya, incansablemente relatada y releída, se fue enriqueciendo progresivamente con detalles cuyo valor simbólico los sabios se fueron encargando de interpretar Algunas de sus reflexiones quedaron recogidas por escrito; entre ellas se encuentran algunas concernientes al maná, que es don de Dios y al mismo tiempo prueba para la fe.

Yo haré llover pan del cielo.

Lectura del libro del Éxodo. 16, 2-4. 12-15.

En aquellos días, la comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo: «Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta comunidad».
El Señor dijo a Moisés: «Yo haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba a ver si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles: “Hacía el crepúsculo comeréis carne, por la mañana os saciaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor, vuestro Dios”».
Por la tarde, una banda de codornices cubrió todo el campamento; por la mañana, había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, parecido a la escarcha. Al verlo, los israelitas se dijeron:
«¿Qué es esto?». Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: «Es el pan que el Señor os da de comer».

Palabra de Dios.

SALMO

La tradición viva es la fe transmitida y profundizada de generación en generación.

Salmo 77, 3. 4b. 23-24. 25 y 54

R
El Señor les dio un trigo celeste.

Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos contaron,
lo contaremos a la futura generación:
las alabanzas del Señor, su poder. R

Dio orden a las altas nubes,
abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos maná,
les dio un trigo celeste. R

Y el hombre comió pan de ángeles,
les mandó provisiones hasta la hartura.
Los hizo entrar por las santas fronteras,
hasta el monte que su diestra había adquirido. R

SEGUNDA LECTURA

El bautismo, que hace del creyente un ser revestido «de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios», no lo inmunizo contra las tentaciones interiores y exteriores de volver al estado del que ha sido liberado. Todos debemos esforzarnos por avanzar día a día, por el camino que Cristo ha abierto, pero cuyo trozado no está predeterminado.

Vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios.

Lectura de la carta de apóstol San Pablo a los Efesios. 4, 17. 20-24

Hermanos: Esto es lo que digo y aseguro en el Señor: que no andéis ya como los gentiles, que andan en la vaciedad de sus criterios.
Vosotros, en cambio, no es así como habéis aprendido a Cristo, si es que es él a quien habéis oído y en él fuisteis adoctrinados, tal como es la verdad en Cristo Jesús; es decir, a abandonar el anterior modo de vivir, el hombre viejo corrompido por deseos seductores, a renovaros en la mente y en el espíritu y a vestiros de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 4,4b

Aleluya. Aleluya.
Creemos en ti, Cristo,
verdadero pan de Dios,
que das la vida al mundo. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios. Aleluya.

EVANGELIO

El objeto principal, último, de nuestra búsqueda debe ser, no el pan material, símbolo de los bienes necesarios para la vida terrena, sino Jesús, «verdadero pan del cielo», «que perdura para la vida eterna». Como la multiplicación de los panes, la eucaristía pone a prueba la fe y, al mismo tiempo, la refuerza.

El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed.

+ Lectura del santo Evangelio según San Juan. 6, 24-35

En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Respondió Jesús: «La obra que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado». Le replicaron: «,Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo”». Jesús les replicó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


domingo, 26 de julio de 2015

31/07/2015 - San Ignacio de Loyola (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

San Ignacio de Loyola (B)


San Ignacio nació en 1491 en el castillo de Loyola, en Guipúzcoa, norte de España, cerca de los montes Pirineos que están en el límite con Francia.
Su padre Bertrán De Loyola y su madre Marina Sáenz, de familias muy distinguidas, tuvieron once hijos: ocho varones y tres mujeres. El más joven de todos fue Ignacio.
El nombre que le pusieron en el bautismo fue Iñigo.
Entró a la carrera militar, pero en 1521, a la edad de 30 años, siendo ya capitán, fue gravemente herido mientras defendía el Castillo de Pamplona. Al ser herido su jefe, la guarnición del castillo capituló ante el ejército francés.
Los vencedores lo enviaron a su Castillo de Loyola a que fuera tratado de su herida. Le hicieron tres operaciones en la rodilla, dolorosísimas, y sin anestesia; pero no permitió que lo atasen ni que nadie lo sostuviera. Durante las operaciones no prorrumpió ni una queja. Los médicos se admiraban. Para que la pierna operada no le quedara más corta le amarraron unas pesas al pie y así estuvo por semanas con el pie en alto, soportando semejante peso. Sin embargo quedó cojo para toda la vida.
A pesar de esto Ignacio tuvo durante toda su vida un modo muy elegante y fino para tratar a toda clase de personas. Lo había aprendido en la Corte en su niñez.
Mientras estaba en convalecencia pidió que le llevaran novelas de caballería, llenas de narraciones inventadas e imaginarias. Pero su hermana le dijo que no tenía más libros que "La vida de Cristo" y el "Año Cristiano", o sea la historia del santo de cada día.
Y le sucedió un caso muy especial. Antes, mientras leía novelas y narraciones inventadas, en el momento sentía satisfacción pero después quedaba con un sentimiento horrible de tristeza y frustración . En cambio ahora al leer la vida de Cristo y las Vidas de los santos sentía una alegría inmensa que le duraba por días y días. Esto lo fue impresionando profundamente.
Y mientras leía las historias de los grandes santos pensaba: "¿Y por qué no tratar de imitarlos? Si ellos pudieron llegar a ese grado de espiritualidad, ¿por qué no lo voy a lograr yo? ¿Por qué no tratar de ser como San Francisco, Santo Domingo, etc.? Estos hombres estaban hechos del mismo barro que yo. ¿Por qué no esforzarme por llegar al grado que ellos alcanzaron?". Y después se iba a cumplir en él aquello que decía Jesús: "Dichosos los que tienen un gran deseo de ser santos, porque su deseo se cumplirá" (Mt. 5,6), y aquella sentencia de los psicólogos: "Cuidado con lo que deseas, porque lo conseguirás".
Mientras se proponía seriamente convertirse, una noche se le apareció Nuestra Señora con su Hijo Santísimo. La visión lo consoló inmensamente. Desde entonces se propuso no dedicarse a servir a gobernantes de la tierra sino al Rey del cielo.
Apenas terminó su convalecencia se fue en peregrinación al famoso Santuario de la Virgen de Monserrat. Allí tomó el serio propósito de dedicarse a hacer penitencia por sus pecados. Cambió sus lujosos vestidos por los de un pordiosero, se consagró a la Virgen Santísima e hizo confesión general de toda su vida.
Y se fue a un pueblecito llamado Manresa, a 15 kilómetros de Monserrat a orar y hacer penitencia, allí estuvo un año. Cerca de Manresa había una cueva y en ella se encerraba a dedicarse a la oración y a la meditación. Allá se le ocurrió la idea de los Ejercicios Espirituales, que tanto bien iban a hacer a la humanidad.
Después de unos días en los cuales sentía mucho gozo y consuelo en la oración, empezó a sentir aburrimiento y cansancio por todo lo que fuera espiritual. A esta crisis de desgano la llaman los sabios "la noche oscura del alma". Es un estado dificultoso que cada uno tiene que pasar para que se convenza de que los consuelos que siente en la oración no se los merece, sino que son un regalo gratuito de Dios.
Luego le llegó otra enfermedad espiritual muy fastidiosa: los escrúpulos. O sea el imaginarse que todo es pecado. Esto casi lo lleva a la desesperación.
Pero iba anotando lo que le sucedía y lo que sentía y estos datos le proporcionaron después mucha habilidad para poder dirigir espiritualmente a otros convertidos y según sus propias experiencias poderles enseñar el camino de la santidad. Allí orando en Manresa adquirió lo que se llama "Discreción de espíritus", que consiste en saber determinar qué es lo que le sucede a cada alma y cuáles son los consejos que más necesita, y saber distinguir lo bueno de lo malo. A un amigo suyo le decía después: "En una hora de oración en Manresa aprendí más a dirigir almas, que todo lo que hubiera podido aprender asistiendo a universidades".
En 1523 se fue en peregrinación a Jerusalén, pidiendo limosna por el camino. Todavía era muy impulsivo y un día casi ataca a espada a uno que hablaba mal de la religión. Por eso le aconsejaron que no se quedara en Tierra Santa donde había muchos enemigos del catolicismo. Después fue adquiriendo gran bondad y paciencia.
A los 33 años empezó como estudiante de colegio en Barcelona, España. Sus compañeros de estudio eran mucho más jóvenes que él y se burlaban mucho. El toleraba todo con admirable paciencia. De todo lo que estudiaba tomaba pretexto para elevar su alma a Dios y adorarlo.
Después pasó a la Universidad de Alcalá. Vestía muy pobremente y vivía de limosna. Reunía niños para enseñarles religión; hacía reuniones de gente sencilla para tratar temas de espiritualidad, y convertía pecadores hablándoles amablemente de lo importante que es salvar el alma.
 Lo acusaron injustamente ante la autoridad religiosa y estuvo dos meses en la cárcel. Después lo declararon inocente, pero había gente que lo perseguía. El consideraba todos estos sufrimientos como un medio que Dios le proporcionaba para que fuera pagando sus pecados. Y exclamaba: "No hay en la ciudad tantas cárceles ni tantos tormentos como los que yo deseo sufrir por amor a Jesucristo".
Se fue a Paris a estudiar en su famosa Universidad de La Sorbona. Allá formó un grupo con seis compañeros que se han hecho famosos porque con ellos fundó la Compañía de Jesús. Ellos son: Pedro Fabro, Francisco Javier, Laínez, Salnerón, Simón Rodríguez y Nicolás Bobadilla. Recibieron doctorado en aquella universidad y daban muy buen ejemplo a todos.
Los siete hicieron votos o juramentos de ser puros, obedientes y pobres, el día 15 de Agosto de 1534, fiesta de la Asunción de María. Se comprometieron a estar siempre a las órdenes del Sumo Pontífice para que él los emplease en lo que mejor le pareciera para la gloria de Dios.
Se fueron a Roma y el Papa Pablo III les recibió muy bien y les dio permiso de ser ordenados sacerdotes. Ignacio, que se había cambiado por ese nombre su nombre antiguo de Íñigo, esperó un año desde el día de su ordenación hasta el día de la celebración de su primera misa, para prepararse lo mejor posible a celebrarla con todo fervor.
San Ignacio se dedicó en Roma a predicar Ejercicios Espirituales y a catequizar al pueblo. Sus compañeros se dedicaron a dictar clases en universidades y colegios y a dar conferencias espirituales a toda clase de personas.
Se propusieron como principal oficio enseñar la religión a la gente.
En 1540 el Papa Pablo III aprobó su comunidad llamada "Compañía de Jesús" o "Jesuitas". El Superior General de la nueva comunidad fue San Ignacio hasta su muerte.
En Roma pasó todo el resto de su vida.
Era tanto el deseo que tenía de salvar almas que exclamaba: "Estaría dispuesto a perder todo lo que tengo, y hasta que se acabara mi comunidad, con tal de salvar el alma de un pecador".
Fundó casas de su congregación en España y Portugal. Envió a San Francisco Javier a evangelizar el Asia. De los jesuitas que envió a Inglaterra, 22 murieron martirizados por los protestantes. Sus dos grandes amigos Laínez y Salmerón fueron famosos sabios que dirigieron el Concilio de Trento. A San Pedro Canisio lo envió a Alemania y este santo llegó a ser el más célebre catequista de aquél país. Recibió como religioso jesuita a San Francisco de Borja que era rico político, gobernador, en España. San Ignacio escribió más de 6 mil cartas dando consejos espirituales.
El Colegio que San Ignacio fundó en Roma llegó a ser modelo en el cual se inspiraron muchísimos colegios más y ahora se ha convertido en la célebre Universidad Gregoriana.
Los jesuitas fundados por San Ignacio llegaron a ser los más sabios adversarios de los protestantes y combatieron y detuvieron en todas partes al protestantismo. Les recomendaba que tuvieran mansedumbre y gran respeto hacia el adversario pero que se presentaran muy instruidos para combatirlos. El deseaba que el apóstol católico fuera muy instruido.
El libro más famoso de San Ignacio se titula: "Ejercicios Espirituales" y es lo mejor que se ha escrito acerca de cómo hacer bien los santos ejercicios. En todo el mundo es leído y practicado este maravilloso libro. Duró 15 años escribiéndolo.
Su lema era: "Todo para mayor gloria de Dios". Y a ello dirigía todas sus acciones, palabras y pensamientos: A que Dios fuera más conocido, más amado y mejor obedecido.
En los 15 años que San Ignacio dirigió a la Compañía de Jesús, esta pasó de siete socios a más de mil. A todos y cada uno trataba de formarlos muy bien espiritualmente.
Como casi cada año se enfermaba y después volvía a obtener la curación, cuando le vino la última enfermedad nadie se imaginó que se iba a morir, y murió súbitamente el 31 de julio de 1556 a la edad de 65 años.
En 1622 el Papa lo declaró Santo y después Pío XI lo declaró Patrono de los Ejercicios Espirituales en todo el mundo. Su comunidad de Jesuitas es la más numerosa en la Iglesia Católica.

PRIMERA LECTURA

Hoy te pongo delante bendición y maldición.

Lectura del libro del Deuteronomio 30,15-20

Moisés habló al pueblo, diciendo:
- Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal.
Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para conquistarla.
Pero, si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que, después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no vivirás muchos años en ella.
Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición. Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a el, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob.

Palabra de Dios.

SALMO

Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6

R
Su gozo es la ley del Señor.

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón,
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R

No así los impíos, no así:
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R

SEGUNDA LECTURA

Seguid mi ejemplo como yo el de Cristo.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10,31_11,1

Hermanos:
Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios.
Por mi parte, yo procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de ellos, para que todos se salven.
Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

¿Quién dice la gente que soy yo?

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,18-26

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
- ¿Quién dice la gente que soy yo?
Ellos contestaron:
- Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Él les preguntó:
- Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Pedro tomó la palabra y dijo:
- El Mesías de Dios.
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y añadió:
- El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Y, dirigiéndose a todos, dijo:
- El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿ De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras, se ése se avergonzará el Hijo del Hombre, cuando venga en su gloria, en la de su Padre y en la de los santos ángeles.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


lunes, 20 de julio de 2015

26/07/2015 - 17º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

17º domingo Tiempo ordinario (B)


Para procurarles un poco de descanso a la vuelta de su misión, Jesús lleva a los apóstoles «a un sitio tranquilo», «a la otra parte del lago de Tiberíades». Pero la multitud los alcanza. El descanso será para otra ocasión. Movido a compasión, Jesús va a su encuentro y dedica el resto del día a enseñarles con calma. Luego, para alimentar a todos los que se han quedado hasta el anochecer, multiplica cinco panes y dos peces. Como la brevedad del evangelio según san Marcos no permite repartirlo en treinta domingos (del 4° al 33°), se toma del cuarto evangelio el relato de la multiplicación de los panes.
Desde la más remota antigüedad, el pan evoca el mínimo necesario para la subsistencia, lo que no debe faltar a nadie. La Biblia lo considera un don del cielo. Cuando es abundante. es signo de la bendición divina. Su falta es como un castigo para que los pecadores y los impíos se vuelvan hacia el Señor. Evoca no sólo el alimento de los últimos tiempos, que colmará todas las necesidades de los hombres, sino también la palabra de Dios. La Biblia recoge también el significado corriente del pan compartido como signo de paz, amistad, alianza, comunidad de vida, comunión. Entra en el ritual del culto: los «panes presentados» al Templo, que sólo pueden comer los sacerdotes; los «panes ázimos» de la comida pascual. Hay que tener presente esta rica simbología cuando se lee el relato de la multiplicación de los panes, sobre todo el del cuarto evangelio.
Ciertos detalles llaman enseguida la atención y nos hacen presentir que se trata de un milagro que tiene un significado especial. «Estaba cerca la Pascua». Los apóstoles carecían por completo de los recursos necesarios para satisfacer las necesidades vitales de la multitud. Fue necesario que un joven se desprendiera de unos cuantos «panes de cebada» que tenía consigo. Jesús los tomó en sus manos y los repartió, después de pronunciar «la acción de gracias». Todos quedaron saciados y sobraron «doce canastas», el número de las tribus de Israel, tras recogerlo todo cuidadosamente para «que nada se desperdicie». Al ver este «signo», la gente quiere «llevárselo para proclamarlo rey». Pero él se retira otra vez a la montaña: «Su reino no es de este mundo» (Jn 18,36).
El «signo» de la multiplicación de los panes nos lleva a dirigir la mirada a Dios, «Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo». Sólo él puede colmar nuestra esperanza.

PRIMERA LECTURA

Este relato se nos ofrece cargado de sentido dentro del marco de la celebración de este domingo. Ofrecer las primicias de la nueva cosecha es un acto de culto. El pan se multiplica para ser compartido. Por otra parte, su abundancia ha sugerido en la tradición el banquete de los últimos tiempos.

Comerán y sobrará.

Lectura del libro segundo de los Reyes. 4, 42-44

En aquellos días, uno de Baal-Salisá vino a traer al profeta Eliseo el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo: «Dáselos a la gente, que coman».
El criado replicó: «¿Qué hago yo con esto para cien personas?». Eliseo insistió: «Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor:
Comerán y sobrará». Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor.

Palabra de Dios.

SALMO

El creyente, dando gracias, se complace en reconocer que todos los bienes le llegan de la bondad y generosidad de Dios.

Salmo 144, 10-11. 15-16. 17-18

R
Abres tu mano, Señor, y sacias.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor;
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tu la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R

El señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R

SEGUNDA LECTURA

Un resumen de la historia de la salvación y de la obra de Cristo: restaurar en el universo, en el corazón de cada persona y en las relaciones entre los hombres la unidad rota por el pecado. Todo ello condensado en una fórmula fácil de memorizar sin duda de origen litúrgico, probablemente bautismal: «Un solo cuerpo y un solo Espíritu, «un Señor, una fe, un bautismo».

Un solo cuerpo, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios. 4, 1-6

Hermanos: Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.
Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.
Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 7,16

Aleluya. Aleluya.
Gloria a Cristo, palabra de Dios
que sacia nuestra hambre. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Un gran Profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo. Aleluya.

EVANGELIO

La multiplicación de los panes tiene en los evangelios una importancia excepcional: hay de ella cinco relatos en los sinópticos (Mt 14,13-21 y 15,32-37; Mc 6,35-44 y 8,1-10, y Le 9,10-17). San Juan, por su parte, la presenta explícitamente como un «signo», es decir un hecho que, por su consistencia, por las circunstancias y el contexto en que tiene lugar por las personas que intervienen y, sobre todo, por su actor principal, encierra realidades demasiado sublimes como para poder expresarlas en forma de proposiciones, de razonamientos encadenados. El «signo» va dirigido a todo el ser y no sólo a la razón. Todos, y especialmente los más sencillos, pueden entenderlo. Pero hace falta una mirada atenta y perspicaz, iluminada desde lo alto.

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron.

+ Lectura del santo Evangelio según San Juan. 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?». Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?». Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie». Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.
La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo».
Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


domingo, 19 de julio de 2015

25/07/2015 - Santiago, apóstol (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Santiago, apóstol (B)


Según la tradición, Santiago fue el primer apóstol que predicó en España, animado por la Virgen María junto al río Ebro. Más tarde habría ayudado a las tropas cristianas en la reconquista de las tierras de España ocupadas por los moros... Son datos sin una base histórica consistente y, sobre todo, poco importantes para nosotros.
No sucede así con los datos de la liturgia. Según ellos, Santiago había sido pescador en el lago de Galilea; allí lo llamó Jesús para que fuera su discípulo y apóstol, con Pedro y Juan uno de sus preferidos, que lo acompañarían en momentos centrales de su vida terrena. Fue el primer apóstol en dar la vida por el Maestro, como afirma el libro de los Hechos de los apóstoles, después de constatar el valor de los apóstoles dando «testimonio de la resurrección del Señor», convencidos de que «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres».
Pero para llegar hasta ahí, Santiago tuvo que seguir un proceso de conversión y discipulado no siempre fácil, pues el «tesoro» de la fe y el ministerio —como reconoce san Pablo, tan experimentado en «llevar en el cuerpo la muerte de Jesús»— «lo llevamos en vasijas de barro». El evangelio muestra a Santiago, con su hermano Juan, con un carácter impetuoso, que les llevó a querer que bajara fuego del cielo sobre quienes rechazaban al Señor, y llenos de ambición de grandeza y poder (como los demás discípulos, que «se indignaron contra los dos hermanos»). El Maestro, con su infinita paciencia y amor, se encargaría de llevarlos por el camino de la madurez, enseñándoles que sus discípulos deben huir de toda tentación de poder; que «el que quiera ser grande» debe ser «servidor» de los demás; y «el que quiera ser primero» debe saber hacerse «esclavo», «igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para dar su vida» por todos. La experiencia de la Pascua de Cristo —que actualizamos en la eucaristía— y la fuerza del Espíritu los llevaría a esa madurez. Debemos alegrarnos del patrocinio de Santiago; pero sobre todo, aprender las grandes lecciones que nos da: dejamos conquistar por Cristo y ser sus testigos, sabiendo pasar de la búsqueda de prestigio y poder a una actitud de servicio y testimonio, siendo coherentes en toda situación con la fe que profesamos.

PRIMERA LECTURA

Ya desde los comienzos de la vida de la Iglesia, los anunciadores de la Buena Noticia se encontraron con la oposición y hasta con la persecución por parte de quienes detentaban el poder. Santiago es una de las primeras víctimas. Pero, a pesar de todo, los apóstoles de entonces, como los verdaderos apóstoles de todos los tiempos, supieron ser fieles a la misión que habían recibido.

El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4,33; 5,12. 27-33; 12,2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Los condujeron a presencia del Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó.
- ¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.
Pedro y los apóstoles replicaron:
- Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.
Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.
Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

Palabra de Dios.

SALMO

El anhelo de todos los enviados: que todos los pueblos encuentren los caminos del Dios verdadero y acepten la salvación.

Salmo 66, 2-3. 5. 7-8

R
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia;
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R

SEGUNDA LECTURA

Los apóstoles, como todos los encargados de comunicar el tesoro de la Buena Noticia, no son superhombres, sino hombres débiles y limitados. Pero esa condición sirve para realzar aún más la fuerza de Dios, que actúa sobre todo en la debilidad humana, y sirve también para el crecimiento en la fe de los evangelizadores.

Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4,7-15

Hermanos:
El tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.
Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.
Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros.
Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.

Palabra de Dios.

ALELUYA

Aleluya, aleluya.
Dichoso apóstol Santiago,
que supo beber el cáliz del Hijo del hombre
y llegó a ser grande,
dando su vida por el Evangelio. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Astro brillante de España, apóstol Santiago,
tu cuerpo descansa en la paz,
tu gloria pervive entre nosotros. Aleluya.

EVANGELIO

Jesús acaba de anunciar a sus discípulos lo que le espera en Jerusalén. Ellos no entienden, o no quieren entender Lo prueba el hecho de que, a continuación, Santiago y Juan le presentan, a través de su madre, la descabellada petición de estar «uno a la derecha y el otro a la izquierda» del Maestro en su reino. El aprovecha la ocasión para aclarar a los discípulos que la verdadera grandeza está en el servicio, en la entrega de la propia vida por los demás. Santiago aprenderá la lección y terminará «bebiendo el cáliz» del Señor.

Mi cáliz lo beberéis.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 20,20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:
- ¿Qué deseas?
Ella contestó:
- Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Pero Jesús replicó:
- No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?
Contestaron:
- Lo somos.
Él les dijo:
- Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquéllos para quienes lo tiene reservado mi Padre.
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
- Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


lunes, 13 de julio de 2015

19/07/2015 - 16º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

16º domingo Tiempo ordinario (B)


Para expresar la solicitud de Dios con los hombres a los que ama, la Biblia recurre de buen grado a la imagen del propietario que confía su rebaño de ovejas a unos pastores. Para captar el carácter sugerente de estas imágenes, basta haber visto, aunque sólo haya sido una vez, cómo un pastor digno de tal nombre se ocupa de sus ovejas, atento a todas ellas, manteniendo con cada una una relación particular. Actuar de forma distinta o, lo que es peor, dispersar y dejar que perezcan las ovejas del rebaño en lugar de cuidar de ellas, es algo inaceptable. ¿Qué decir, entonces, cuando por «ovejas» se entiende los hombres confiados por Dios a pastores encargados de conducirlos hasta él, a su «redil», donde, por fin, estarán seguros para siempre? Dios no puede sino rechazar a esos pastores, indignos de su confianza. En su lugar suscitará en la casa de David un pastor que asumirá perfectamente su misión.
Por su forma de comportarse con la multitud desorientada que ve agolparse a su alrededor y correr en su busca cuando se marcha, Jesús se revela como el buen Pastor anunciado. No se cansa de alimentarlas con el pan de la palabra, y hace que sus apóstoles renuncien al descanso que él mismo les ha propuesto un poco antes. Así los forma para el ejercicio de su próximo ministerio pastoral. Ciertamente el misionero del Evangelio tiene derecho —que puede convertirse en deber— a retirarse en soledad. Pero ante todo, para aprender junto a Dios lo que significa y exige sentir «lástima» de la gente. Los apóstoles han visto a Jesús marcharse, «de madrugada», al descampado para orar, e invitarlos después a ir a otra parte para predicar también allí la Buena Noticia (Mc 1,35-39: quinto domingo). Llegará el tiempo del merecido descanso. Pero, de momento, hay que dedicarse juntos a los trabajos de la misión, «no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere» (1P 5,2).
Los que antes estábamos lejos, ahora, «unidos en un solo cuerpo» por el Espíritu, estamos aquí en torno a la mesa en la que Cristo se nos ofrece en la Palabra y en el Pan compartido. Levantando los ojos hacia él, vemos a la multitud que sigue andando «como ovejas sin pastor». Cuando acaba el tiempo de la celebración, tenemos que «ir en paz» a anunciar «a otra parte» la Buena Noticia de la salvación, para que un día todos los hijos de Dios dispersos puedan compartir la misma alegría y unirse en unánime acción de gracias.

PRIMERA LECTURA

Los malos pastores tendrán que dar Cuentas a Dios por haber defraudado su Confianza, pero sobre todo por el mal que han Causado a las ovejas de su rebaño, a su pueblo. Entonces él mismo se ocupará del rebaño, lo reunirá y suscitaré en la descendencia de David un pastor según su corazón.

Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores.

Lectura del Profeta Jeremías. 23, 1-6.

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño —oráculo del Señor—. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean a mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones —oráculo del Señor—.
Yo mismo reunirá el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá —oráculo del Señor—.
Mirad que llegan días —oráculo del Señor— en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia».

Palabra de Dios.

SALMO

Canto de alegría de los que han encontrado al buen Pastor.

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R
El Señor es mi pastor nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta,
en verdes praderas me hace recostar.
Me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R

Me guía por senderos justos,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras
nada temo porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R

Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume
y mi copa rebosa. R

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R

SEGUNDA LECTURA

Bella profesión de fe con aires de himno litúrgico. Dando su vida por todos los hombres, Cristo ha destruido el muro que los separaba. Los ha reunido en la unidad de un mismo Espíritu y los conduce juntos a su Padre.

El es nuestra paz y ha hecho de dos una sola cosa.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios. 2, 13-18.

Hermanos: Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Çristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. El es nuestra paz. El ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio.
El ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.
Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos ai Padre con un mismo Espíritu.

Palabra de Dios

ALELUYA Jn 10,27

Aleluya, aleluya.
A ti acudimos,
Cristo, Pastor verdadero.
Tu Palabra nos guía por el sendero justo. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz
—dice el Señor—,
y yo las conozco, y ellas me siguen. Aleluya.

EVANGELIO

Jesús y sus apóstoles no se pertenecen a sí mismos. Por eso no pueden buscar un poco de descanso, aunque sea merecido, cuando la multitud está ahí, desamparada. La compasión, ese sentimiento profundo, visceral, de benevolencia y solicitud que caracteriza a Dios, mueve irresistiblemente a Jesús a darse totalmente a esas «ovejas sin pastor». Su ejemplo es una enseñanza muy concreta para los que después han de continuar su misma misión.

Andaban como ovejas sin pastor.

+ Lectura del Evangelio según San Marcos. 6, 30-34.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


lunes, 6 de julio de 2015

12/07/2015 - 15º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

15º domingo Tiempo ordinario (B)


Desde el primer momento de su ministerio en Galilea, iniciado tras la detención de Juan Bautista, Jesús llama a Simón y a Andrés, a Santiago y a Juan para que le sigan: «Os haré pescadores de hombres» (Mc 1,16-19: tercer domingo). Más adelante otros, como Leví, el recaudador de impuestos (Mc 2,13-14). se unirán a ellos y seguirán sus pasos. Entre estos fieles discípulos de los primeros días, Jesús instituye a los Doce: «los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios» (Mc 3,16-18). Pero, como dice san Marcos, primero los hace sus compañeros, lo que les permite conocerlo mejor, escuchar su enseñanza, ser testigos de sus milagros. Las controversias a las que asisten los conducen a interrogarse también ellos sobre el origen de la autoridad y el poder extraordinario de Jesús, a optar, con mayor conocimiento de causa, por él o contra él.
Un día Jesús considera llegado el momento de enviarlos solos a la misión. Las instrucciones que les da vienen a decir: «Actuad como me habéis visto actuar a mí, y comportaos como cuando estabais conmigo. No os desaniméis por la falta de acogida». Al lado de Jesús han aprendido a llevar una vida de predicadores itinerantes, sin preocuparse de equipajes y provisiones. Se han visto «sorprendidos» por una llamada inesperada a la que no podían negarse, con vistas a una misión a la que su experiencia pasada no los había preparado. No podían, pues, sino imitar a su maestro. Habrían sido muy ingenuos si hubieran imaginado que iban a encontrar en todas partes el éxito que Amós el pastor, un profeta salido del mismo ambiente de humildes trabajadores que ellos, no había encontrado.
Por el contrario, sorprende un poco oír a Jesús encomendarles como primera tarea la lucha contra los espíritus inmundos. Pero no hay que olvidar que él mismo ha sido enviado a liberar al mundo del poder del Mal, y que las curaciones de los poseídos son precisamente signo de esa liberación.
La liturgia celebra el misterio de la salvación en su totalidad. Una salvación proyectada por el Padre «antes de crear el mundo», realizada por su Hijo «cuando llegó el momento culminante», que se realiza en el mundo bajo el impulso del Espíritu. La Iglesia tiene la misión de anunciar el Evangelio «para alabanza de la gloria» de Dios.

PRIMERA LECTURA

Diez tribus se han separado: es el «Reino del Norte», con Samaría como capital y, en Betel, un santuario edificado para hacer competencia al templo de Jerusalén. Amós llega del Sur del «Reino de Judá», con la misión de convencer a los del Norte para que pongan fin al cisma. Pero se ve rechazado y despreciado.

Ve y profetiza a mi pueblo.

Lectura de la profecía de Amós 7, 12-15

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, a Amos:
- «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país.»
Respondió Amos:
- «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos.
l Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo de Israel"»

Palabra de Dios.

SALMO

El profeta, que se mantiene a la escucha de Dios, no duda de que un día la palabra de Dios dará su fruto.

Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (R. 8)

R
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz .
a su pueblo y a sus amigos.»
La salvaci0n está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R

El Señor nos dará lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchara ante el,
la salvación seguirá sus pasos. R

SEGUNDA LECTURA

La carta a los Efesios es una exposición global de la visión cristiana de la historia de la salvación. El Padre es el origen y el fin de este vasto movimiento que nos envuelve. Cristo está activamente presente en esta inmensa obra de salvación. El Espíritu Santo guía su desarrollo y sus avances. Tenemos aquí el esquema de todas las acciones de gracias, especialmente la acción de gracias de la eucaristía y la de la invocación, o «epíclesis», que acompaña a la celebración de los sacramentos.

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1,3-14

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante el por el amor.
El nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
Por su medio hemos heredado también nosotros.
A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.
Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.
Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberaci0n de su propiedad, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

ALELUYA Ef 1,17-18

Aleluya. Aleluya.
Dichosos los mensajeros de la Buena Noticia
y los que la reciben. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón,
para que comprendamos cuál es la esperanza
a la que nos llama. Aleluya.

EVANGELIO

Los Doce han acompañado a Jesús, mientras iba sin cesar de un lugar a Otro enseñando a la gente. Ahora les toca a ellos ir por los caminos para predicar la conversión haciendo las mismas obras que él, empezando por la expulsión de los espíritus inmundos. Como cuando iban con él, tienen que desprenderse de toda atadura y de toda preocupación material. Y los rechazos y fracasos no deben desanimarlos en la realización de su periplo misionero.

Los fue enviando.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: - «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si un lugar no os recibe ni os escucha,. al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com